Accidente cerebrovascular

Accidente cerebrovascular

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Los términos ictus, infarto cerebral, derrame cerebral o, menos frecuentemente, apoplejía son utilizados como sinónimos de la expresión ataquecerebrovascular (ACV).[2][3] Anteriormente se lo llamaba accidente pero pasó a denominarse ataque porque un accidente se puede prevenir.

Etiología

La principal causa es la presión arterial elevada, a la que sigue el sedentarismo (poca movilidad corporal, en especial de las extremidades inferiores: falta de caminatas que duren al menos media hora al día),el alto consumo de radicales provenientes, entre otros, del tabaco, frituras o grasas hidrogenadas, a lo que puede sumarse el consumo excesivo de alcohol, de tabaco o de drogas, así como padecer problemas cardíacos como la fibrilación auricular u otras afecciones inicialmente no cardíacas ni vasculares como diabetes o estrés; cualquiera de estos factores, o más de uno al mismo tiempo, predisponen a sufrir ACV.[4]​ La enfermedad celíaca puede provocar, si no se trata, este tipo de ataques, especialmente en personas jóvenes y niños; no obstante, suele pasarse por alto, sin reconocer ni diagnosticar, principalmente por cursar sin síntomas digestivos evidentes. Los retrasos en el diagnóstico pueden hacer que los daños sean irreversibles.[5]

Tipos

El ataque cerebrovascular tiene dos formas bien diferenciadas:

  • ictus isquémico o infarto cerebral: una isquemia (disminución importante del flujo sanguíneo) en el cerebro, de manera anormalmente brusca;
  • ictus hemorrágico, derrame cerebral o hemorragia cerebral: la hemorragia originada por la rotura de un vaso cerebral.

Las enfermedades cerebrovasculares constituyen, en la actualidad, uno de los problemas de salud pública más importantes. Son la tercera causa de muerte en el mundo occidental, la primera causa de invalidez permanente entre las personas adultas y una de las principales causas de déficit neurológico en el anciano. No obstante, se ha demostrado que los ataques cerebrovasculares (ACV) en niños de 0 a 14 años son los que tienen mayor tasa de recuperación, debido a que tienen un cerebro flexible y joven.

El daño cerebral supone una ruptura en la trayectoria vital del paciente y, por su elevado coste sociosanitario, condiciona las situaciones familiares, sociales e institucionales.

Epidemiología

Prevalencia:

  • El 3,5 % en la población mayor de 64 años.
  • En España hay de 150 a 250 casos anuales por cada 100 000 habitantes.

Incidencia por edad y sexo:

  • De 65 a 74 años la presencia es mayor en hombres.
  • A partir de los 75, la prevalencia asciende significativamente entre mujeres.

Mortalidad:

  • En Europa es la tercera causa de muerte. Por sexos, es la primera causa de mortalidad en la mujer.
  • En España es la primera causa de muerte en mujeres y tercera en hombres.[6]​ Cada año el ictus provoca 90 muertes cada 100 000 habitantes.
  • Durante el primer mes tras el ictus, la mortalidad es mayor del 25 %.

Morbilidad:

  • El 32,3 % requiere rehabilitación.
  • El 27,4 % presenta discapacidad para alguna actividad básica de la vida diaria.
  • El 17,7 % de los pacientes que han sufrido un ictus son dependientes a los seis meses.
  • El 12,5 % sufre depresión en los tres primeros meses.
  • El 10 % evoluciona a demencia en los tres meses siguientes.

Otros problemas que presentan derivados del ictus se refieren a: epilepsia, espasticidad, incontinencia urinaria, problemas intestinales, úlceras de decúbito, etc.

El número de personas afectadas, la duración, gravedad y variedad de las secuelas, su repercusión en la calidad de vida de los afectados y sus familias, sus consecuencias económicas y productivas convierten al daño cerebral adquirido en un problema sociosanitario de primera magnitud.[2]

Clasificación

Según su etiología, un ataque cerebrovascular (ACV) tiene dos variantes: isquémicos (embólico y trombótico) y hemorrágicos.[3]​ El cuadro clínico es variado y depende del área encefálica afectada.

Ictus isquémico

Un ataque cerebrovascular isquémico o ataque cerebrovascular oclusivo, también llamado infarto cerebral, se presenta cuando la estructura pierde la irrigación sanguínea debido a la interrupción súbita e inmediata del flujo sanguíneo, lo que genera la aparición de una zona infartada y es en ese momento en el cual ocurre el verdadero «infarto cerebral», y se debe solo a la oclusión de alguna de las arterias que irrigan la masa encefálica, ya sea por acumulación de fibrina o de calcio o por alguna anormalidad en los eritrocitos, pero generalmente es por arterioesclerosis (también ateroesclerosis, de ateroma) o bien por un émbolo (embolia cerebral) que procede de otra localización, fundamentalmente el corazón u otras arterias (como la bifurcación de la carótidas o del arco aórtico). La isquemia de las arterias cerebrales puede producirse por los siguientes mecanismos y procesos:

De origen vascular y hemodinámico

Estenosis de las arterias (vasoconstricción) reactiva a multitud de procesos (vasoespasmo cerebral). Con frecuencia se debe a una disminución del gasto cardíaco o de la tensión arterial grave y mantenida, lo que genera una estenosis y el consecuente bajo flujo cerebral.

Es muy importante controlar la fibrilación auricular cardíaca, ya que las fibrilaciones del corazón forman trombos que pueden llegar al cerebro, provocándole ACVs.[7]

De origen intravascular

Trombótico o aterotrómbico

Se forma un coágulo (trombo) en una de las arterias que irrigan el cerebro, lo que provoca la isquemia; este fenómeno se ve favorecido por la presencia de placas de aterosclerosis en las arterias cerebrales.

Embólico

Es consecuencia de un coágulo formado en una vena de otra parte del cuerpo (émbolo) y que, tras desprenderse total o parcialmente, viaja hacia el cerebro a través del torrente sanguíneo. También puede deberse a otro material llegado al torrente circulatorio por diferentes motivos. Habitualmente es un coágulo formado en el corazón, o también una fractura (embolismo graso),un tumor (embolismo metastásico),un fármaco o incluso una burbuja de aire. Al llegar a las pequeñas arterias cerebrales, el émbolo queda encallado cuando su tamaño supera el calibre de estas, dando lugar al fenómeno isquémico.

De origen extravascular

Estenosis por fenómenos compresivos sobre la pared vascular: abscesos, quistes, tumores y otros.

Ictus hemorrágico

Se deben a la rotura de un vaso sanguíneo encefálico debido a un pico hipertensivo o a un aneurisma congénito. Pueden clasificarse en: intraparenquimatosos y hemorragia subaracnoidea.

La hemorragia conduce al ataque cerebrovascular (ACV) por dos mecanismos. Por una parte, priva de riego al área cerebral dependiente de esa arteria, pero por otra parte la sangre extravasada ejerce compresión sobre las estructuras cerebrales, incluidos otros vasos sanguíneos, lo que aumenta el área afectada. Ulteriormente, debido a las diferencias de presión osmótica, el hematoma producido atrae líquido plasmático, con lo que aumenta nuevamente el efecto compresivo local. Es por este mecanismo por lo que la valoración de la gravedad y el pronóstico médico de una hemorragia cerebral se demora 24 a 48 horas hasta la total definición del área afectada. Las causas más frecuentes de hemorragia cerebral son la hipertensión arterial y los aneurismas cerebrales.[8]

Cuadro clínico

Los síntomas de un ataque cerebrovascular son muy variados, en función del área cerebral afectada: pueden ser síntomas puramente sensoriales o puramente motores o una combinación de ambos (sensitivomotores). Los más frecuentemente diagnosticados son:

  • Pérdida de fuerza en un brazo o una pierna, o parálisis en la cara (hemiparesia/hemiplejía);
  • Dificultad para expresarse, entender lo que se le dice o lenguaje ininteligible (disartria);
  • Dificultad al caminar, pérdida de equilibrio o de coordinación;
  • Mareos, dolor de cabeza brusco, intenso e inusual, casi siempre acompañado de otros síntomas;
  • Pérdida de la visión en uno o en ambos ojos;
  • Además de las manifestaciones físicas, hasta un 50 por ciento de las personas que sobreviven a su ataque cerebral sufren depresión durante los primeros años; a pesar de esto, en la mayoría de los casos se omite el diagnóstico, lo que repercute negativamente en el paciente.

No obstante, numerosos cuadros de ataque cerebrovascular (ACV) de baja intensidad y duración pasan inadvertidos, debido a lo anodino de la sintomatología: parestesias, debilidad de un grupo muscular poco específico (su actividad es suplida por otros grupos musculares),episodios amnésicos breves, pequeña desorientación y otros. Son estos síntomas menores los más frecuentes, y tienen una gran importancia, porque dan un aviso prematuro acerca de la patología subyacente.

Primeros auxilios

En realidad los primeros auxilios que corresponden a un ataque cerebrovascular (ACV),una hemorragia cerebral o ictus debe llevarlos a cabo, lo más pronto posible, el personal médico, y deberá mantenerse, mientras tanto, a la persona afectada en la mayor calma e inmovilidad posibles (sin esfuerzos ni violencia) hasta la llegada del personal médico (sin administrar al afectado ningún fármaco no prescrito por autoridad médica). Las cuatro primeras horas son cruciales para la atención de quien sufre un ACV, y durante ese lapso es necesaria la participación del personal médico.

Para considerar la existencia de un ACV, por leve que este sea ―es necesario recordar que un ataque cerebrovascular (ACV) leve puede transformarse en uno grave―, se debe tener en cuenta el siguiente cuadro sintomático, llamado en inglés FAST (‘rápido’, en la traducción al español, ya que ante estos síntomas la atención médica debe ser urgente),que en inglés son las iniciales de Face Arm Speech Time, ‘prueba de rostro (face),brazos (arms) y habla (speech)’, que consiste en lo siguiente:

  • Face (‘rostro’): asimetría muscular involuntaria de las facciones. Por ejemplo, en muchos casos la boca del afectado se desvía hacia el lado derecho y la comisura labial desaparece a la izquierda, quedando más prominente a la derecha o viceversa, por lo que si se le pide al atacado que sonría sus labios mostrarán una mueca asimétrica.[9]
  • Arms (‘brazos’): no puede mover voluntariamente uno o ambos brazos o siente una parestesia especial en uno o en ambos brazos, o un “hormigueo”.
  • Speech (‘habla’): tiene dificultad para hablar, y la voz se le escucha como la de alguien embriagado o alcoholizado, aunque la persona afectada no haya ingerido bebida alcohólica.[10]

Rehabilitación

Se requiere de un programa de rehabilitación interdisciplinaria que provea una asistencia integrada para las personas que han sobrevivido a un ataque cerebral. Esta debe atender tanto los aspectos motores como los relacionados con el habla, los trastornos visuales, las actividades de la vida diaria y las secuelas incapacitantes como la espasticidad, para que el sobreviviente del ACV puedan alcanzar un grado de independencia suficiente como para retomar, al menos parcialmente, sus actividades habituales. Este equipo interdisciplinario debe estar formado por fisioterapeutas, neuropsicólogos, fonoaudiólogos (logopedas) , terapeutas ocupacionales, y los relacionados con la medicina, como el médico rehabilitador o fisiatra, el psiquiatra y el neurólogo.

Otro grupo que se ve afectado luego de un ACV son los familiares y amigos de la persona quienes requieren de orientación sobre la mejor manera de acompañar a la persona que se está recuperando de su ataque cerebral. Esto fundamentalmente porque, ante la incertidumbre y angustia en la que se encuentran, pueden actuar obstaculizando el proceso de rehabilitación.

Una revisión sistemática de 15 estudios, la mayoría realizados en Asia, particularmente China, y uno en Sudáfrica, encontró evidencia de que la rehabilitación comunitaria genera un impacto positivo en personas con discapacidades. De seis estudios centrados en personas con discapacidades físicas, tres mostraron efectos beneficiosos para casos de apoplejía. Resulta necesaria una evaluación costo-efectividad de las rehabilitaciones que permita evaluar la asignación de los recursos. [11]

Prevención

  • Lo fundamental es controlar los factores de riesgo asociados: la hipertensión arterial, la lipoproteína de baja densidad o LDL elevada (incluido el aumento de triglicéridos),debido al consumo de aceites hidrogenados, la diabetes mellitus y la enfermedad celíaca.
  • Evitar el consumo de tabaco, de sustancias psicotrópicas o estupefacientes y de bebidas alcohólicas.
  • Evitar el sedentarismo y practicar ejercicio físico; consumir una dieta rica en verduras, frutas, proteínas, colesterol “bueno” y grasas polinsaturadas (ácido eicosapentaenoico (EPA),ácido docosapentaenoico (DPA),ácido docosahexaenoico (DHA),consumir poca sal y evitar el consumo de cantidades elevadas de carbohidratos (azúcares y harinas) y grasas saturadas.
  • Evitar la ansiedad y aún más el angor (la angina de pecho),ya que, entre otros problemas vasculares, aumenta la hipertensión arterial.
  • Evitar la depresión, ya que los estados anímicos depresivos tienden a espesar la sangre, y la hacen más trombogénica.[12]
  • Seguir las recomendaciones del médico de cabecera, quien tiene acceso a la información pertinente relacionada con la salud de cada individuo.
  • Evitar el sobrepeso.
  • Evitar deportes de contacto o sobreesfuerzos.
  • Evitar el distrés o estrés negativo (especialmente si es crónico),que puede provocar que la sangre se vuelva trombolítica (véase embolia).[13]
  • Parece conveniente la ingesta de megadosis de vitamina C para evitar la formación de trombos y aneurismas.[cita requerida]

Día mundial

El 29 de octubre es el Día Mundial de Lucha contra el ACV.[14]

Programas sociales

En 2016, el programa La Marató de TV3 hizo una campaña para conseguir dinero para investigar sobre el Ictus y las lesiones medulares y cerebrales traumáticas.

Véase también

  • Accidente isquémico transitorio
  • Aneurisma
  • Aracnoides
  • Enfermedad cerebrovascular
  • Enfermedad cerebrovascular isquémica
  • Escala ABCD²
  • Hemorragia interna
  • Hemorragia subaracnoidea
  • Infarto cerebral
  • Isquemia
  • Síncope
  • Terapia ocupacional
  • Terapia ocupacional en ACV

Referencias

Enlaces externos

  • MedlinePlus Enciclopedia 000726
  • Imágenes en MedlinePlus 17133
  • Tutoriales Interactivos de Salud Medline Plus: Accidente cerebrovascular Utiliza gráficas animadas y se puede escuchar el tutorial
  • Portal de la Sociedad Neurológica Argentina con documentación sobre el ataque cerebral (nombre con el que actualmente se engloban los conceptos de ACV, ictus y derrame cerebral). Contiene información de prevención, detección y consejos sobre qué hacer frente a un ataque cerebral.
Fuente: Wikipedia
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